Importancia de la fisioterapia tras una cesárea

Todas las cicatrices provocan una tensión del tejido que repercute sobre el resto del cuerpo, pero, en el caso de la cicatriz de una cesárea puede llegar a ser aún más problemático. Puede afectar a varias estructuras cercanas a la zona, siendo dos de ellas de gran importancia: la musculatura abdominal y el suelo pélvico.

En concreto, los abdominales tienen un papel imprescindible en el soporte de la columna vertebral, ya que ayudan, en cierto modo, a la musculatura de la columna (sobre todo lumbar). Si hay algún problema o falta de fuerza en la musculatura abdominal, el principal síntoma será DOLOR LUMBAR. Además, otra importante función de la musculatura abdominal es sujetar las vísceras abdominales, del mismo modo, si no tienen fuerza suficiente, las vísceras “caen” perdiendo su posición y, por tanto, su funcionamiento, pudiendo ocasionar, por ejemplo, ESTREÑIMIENTO. Por último, la musculatura abdominal es la principal encargada de evitar la FLACIDEZ abdominal, que, ciertamente, tras el embarazo es bastante obvia.

En cuanto al suelo pélvico, parece que podemos pensar, que al no pasar el bebé por el canal del parto, no va a sufrir daño, pero esto no es así, lo único que se evitan son desgarros y episiotomías. No debemos olvidar que igualmente el bebé ha sido albergado en el vientre de la madre, aumentando el peso de ésta, modificando su postura y que la mayor parte de ese peso lo sostiene el suelo pélvico. Por tanto tras el parto, ya sea de una u otra forma, puede verse debilitado, produciendo en muchos casos INCONTINENCIA URINARIA o FECAL.

Lo que mucha gente no sabe es que la Fisioterapia del suelo pélvico ayuda (y mucho) en estas situaciones. En Fisiofert disponemos además de muchas herramientas para aliviar y tratar este tipo de trastornos como son:
– Osteopatía: recomendable para dar movilidad a las zonas afectadas, ya sea pelvis, vísceras, columna lumbar, etc.
– Tratamiento del Suelo Pélvico: por supuesto, también es recomendable hacerla antes como preparación y prevención y después como recuperación, basándose sobre todo en el fortalecimiento de esa musculatura que se ha visto debilitada. Este tratamiento es el principal aliado contra la incontinencia.
Diatermia: excelente ayuda para la cicatrización, mejorando tanto la calidad de la cicatriz, que en un futuro creará menos tensión, como la velocidad de cicatrización. Se puede combinar junto al tratamiento del suelo pélvico para potenciar el efecto terapéutico.
Terapia manual: tanto para el tratamiento de la cicatriz como de los dolores asociados a la misma.

Para finalizar, es recomendable realizar una rutina de ejercicio potenciando sobre todo la faja abdominal y el suelo pélvico, que nuestros fisioterapeutas podrán facilitaros y explicaros adaptando los ejercicios a cada caso particular.

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